Síndrome de bloqueo del escritor
Cómo eliminarlo sin morir en el intento
17-oct-2009
Mariella Villanueva
Escritores, creativos, periodistas... Todo aquel que se dedica a escribir se ha enfrentado alguna vez al bloqueo del escritor y a la “angustia del tiempo que pasa y no se recupera”, como acuñó Louis Timbal-Duclaux.
Mucha disciplina
La escritura no es un acto mágico de inspiración pura: es un oficio que requiere trabajo, disciplina, dedicación y muchísima paciencia. A continuación, diez consejos para “soltar la mano” y perderle el miedo a la página en blanco:
- Cerebro izquierdo, Cerebro derecho.Según Timbal-Duclaux, para escribir debes hacerlo primero con el hemisferio derecho del cerebro, asociado generalmente a lo emocional. No debes preocuparte por la gramática ni la ortografía, y debes posponer la relectura y las críticas. Sólo divaga. Garabatea. Escribe por impulso y de prisa. La labor del hemisferio derecho es la de inventar. Luego, haz que el hemisferio izquierdo, asociado a lo racional, cumpla su labor: la de corregir, darle orden y estilo a tus escritos, o en palabras de Hemingway, ser un “shit detector”. Si te esmeras en escribir de frente en limpio, es muy probable que te bloquees y que te sea imposible continuar.
- Cuando no sepas de qué escribir... Reescríbete. Toma un capítulo de tu vida y escríbelo. Tal y como pasó, desde un punto de vista diferente, con otro final o cambiando el tono, el espacio o los personajes. Agotar tu propia experiencia es una buena forma de escribir cuando no sabes de qué.
Del gigante al sueño
- Escribe un capítulo apócrifo. ¿Tienes una novela, un cuento, un refrán o un personaje favorito? Escribe sobre ello: Un epílogo, una historia paralela o la misma historia con otro desenlace. Teniendo ya un punto de partida de algún autor que admires, no te costará trabajo escribir. Como Isaac Newton, siéntate sobre los hombros de gigantes: La vista es buenísima.
- Investiga y cuestiónate. ¿Te interesan los sueños? Pues lee todo sobre el tema. Lee sobre el sueño, el insomnio, el subconsciente, la Fase Rem o la narcolepsia. Luego cuestiónate y profundiza: ¿Que pasaría si la gente no durmiera? ¿O no soñara? ¿Hasta dónde puede llegar un sonámbulo? Hazte preguntas serias y hazte preguntas estúpidas. Desarrollar tu capacidad de reflexión es una puerta de entrada muy interesante para crear un argumento o para definir el punto de vista desde el cual vas a escribir.
Estimular la vista y apuntarlo todo
- Bombardeo audiovisual. Escucha música que no sueles escuchar. Ve una película nueva. Lee revistas (y no descartes Cosmopolitan). Ve al museo. Al teatro. A alguna videoperformance. Ya que todas las formas de arte siempre cuentan una historia, no será difícil que, despertando tu curiosidad por cosas nuevas, encuentres en ello la inspiración o la pieza que te faltaba para empezar a escribir.
- Ten siempre un cuaderno de notas y un lápiz a la mano. Apúntalo TODO. Citas, pensamientos, preguntas, palabras, datos curiosos y absolutamente inútiles o la conversación que escuchaste por casualidad en el metro entre esas dos adolescentes que llamaron tu atención. Dibuja. Colecciona fotos, recortes, canciones. Ordénalos y desordénalos. Mientras más apuntes tengas, más ideas tendrás para escribir. Si eres 2.0, usa Evernote. Y hablando de 2.0...
No ponerse limitaciones
- Aprovecha la Web. Válete de la web 2.0 para escritores. Haz uso de los diccionarios online (como Wordreference) y de las redes sociales. Aprovecha el Google Reader y pon ahí los RSS de tus blogs favoritos o blogs inspiradores para la creatividad, como Neatorama o Post Secret. Lee páginas sobre el bloqueo del escritor.
- Empieza por cualquier lugar (pero empieza). No tienes que empezar una historia por el comienzo. Empeñarte en ello es una de las principales causas de parálisis. Empiézala por el final, por el medio, o incluso por alguna parte que eliminarás de tu historia. Cada historia tiene su proceso y su técnica: como escritor, debes descubrirla.
Orden y concierto
- Ordénate. Fíjate un horario para escribir y otro para no escribir. De esta manera, mientras escribes no te asaltará la angustia de que hace dos semanas no pones la lavadora (Aunque si mientras estás lavando tus medias se te ocurre algo fantástico, no dejes de apuntarlo, nunca se sabe el momento en que surge una idea). Enfócate en el proceso y no te obsesiones con el resultado: simplemente escribe. Trabaja duro y luego olvídate (y relájate). Si piensas todo el rato en lo mismo, es probable que te canses y te aburras.
- Créetelo. Según Gabriel García Márquez en “Como se cuenta un cuento”, para escribir tienes que creerte mejor que Cervantes, porque si no, acabas siendo peor de lo que en realidad eres. Créetelo, y escribe: ¡Ni un solo día sin una línea!
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